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martes, 27 de diciembre de 2011

Comentario II.- ¿Qué es una Cooperativa de Consumo? Deficiencias del Mercado y el Gobierno

¿Qué es esto mexicanos? ¿Qué hacéis?
Vosotros estáis sin juicio:
Aguardad, estaos quedos,
dejadnos tomar más acuerdo sobre este negocio [...]
Y llegándose al Rey le dijo:
Señor, ¿qué es esto? ¿Cómo permites tal cosa?
Hablad a ese pueblo, búsquese un medio para nuestra defensa y honor
Y NO NOS OFREZCAMOS ASÍ TAN AFRENTOSAMENTE A NUESTROS ENEMIGOS

Filosofía Náhuatl (p. 250-251)
Miguel León Portilla

Una cooperativa de consumo es simplemente una asociación de ciudadanos que se organizan, mediante la aportación de recursos económicos, para formar o adquirir una empresa que les proporcione los bienes y servicios que requieren a precio de costo. Pueden ir desde una tortillería, un OXXO, una tienda de alimento para perro, gasolinerías, etc. hasta una tienda del tamaño de un COSTCO, SAM¨S, WAL-MART,  empresas televisivas, de telecomunicaciones, de generación y distribución de energía eléctrica, agua, gas, servicio de recoleción de basura, vigilancia, escuelas de cualquier nivel, etc.

Expondremos en otro comentario algunas circunstancias y detalles de su origen en el pueblo de Rochdale, Inglaterra. Sin embargo, es interesante notar que surgieron hace más de 150 años como una forma de combatir tanto las fallas del mercado como las fallas del gobierno. Para entenderlo mejor vale la pena rescatar un párrafo del Dr. José Ayala Espino (2000), catedrático de la UNAM fallecido hace poco, que sintetizó magistralmente esta contradicción entre el mercado y el gobierno como asignadores de recursos (las negritas son nuestras):
[...] ni el mercado ni el Estado garantizan por sí solos la eficiente asignación de los recursos. El mercado puede llevar a la ineficiencia en la medida en que los agentes privados conspiren para buscar, mantener o acrecentar privilegios legales o ilegales, cuando constituyen un sistema corporativo para presionar por la búsqueda de rentas, cuando evaden impuestos, cuando establecen monopolios, cuando depredan los recursos naturales y el medio ambiente, cuando ocultan información relevante para los consumidores, cuando asumen una conducta especulativa y muchas prácticas, desafortunadamente vigentes en la actualidad. El Estado, por su parte, tampoco es garantía de eficiencia, en tanto que el sector público incurre en prácticas corruptas abiertas o veladas; manipula el sistema electoral para favorecer los intereses de grupos corporativos, aplica un proteccionismo discriminatorio; favorece ciertas actividades a expensas de otras; otorga subsidios a empresas políticamente influyentes; expande los organismos públicos para favorecer grupos de la burocracia y sus clientelas políticas; reserva los cargos públicos relevantes para los grupos de la elite gobernante; manipula los programas de gasto en provecho de los grupos de interés, entre otras prácticas nocivas para la sociedad. La imagen tradicional de una economía guiada por un buen gobierno hacia la búsqueda del interés público y del bien común puede ser enfocada de una nueva manera: la ineficiencia del sector privado es más grande de lo que en el pasado se admitía, pero la ineficiencia del sector público es también más grande de lo que pudiera pensarse. El diseño de las políticas públicas entraña una disyuntiva entre las ineficiencias de los sectores público y privado (Ayala Espino, 2000: 14-15).
Continuará...



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